Una contraseña es tan importante como la información que protege. Con ellas evitamos que nuestra información privada no sea vista por cualquiera. Todos tenemos información que proteger pero no siempre sabemos hacerlo bien.

 

Una contraseña es como un candado o como una cerradura. ¿Dejarías un candado sencillo para cerrar una caja fuerte? ¿Dejarías la llave de tu casa escondida bajo el tapete de la entrada? A veces somos así de confiados. Sin embargo, tratándose de nuestras contraseñas podemos ser aún más confiados y descuidados.

 

Las contraseñas que usamos van desde un periódico hasta nuestra cuenta de banca online pasando por nuestro correo electrónico … Por ello debemos aplicar algunas medidas de seguridad a la hora de generarlas para que nadie pueda acceder fácilmente a nuestra información

 

Ocho consejos básicos a la hora de crear una contraseña:

 

1. Deben tener una longitud de entre ocho y doce caracteres como mínimo, con menos caracteres una contraseña seria muy vulnerable.

2. Combinar el uso de mayúsculas y minúsculas e incluir algún número y un símbolo.

3. No repetir contraseñas para diferentes servicios o, en todo caso, tener variantes con pequeños cambios.

4. No utilizar como contraseña palabras del diccionario porque son mucho más vulnerables.

5. Evitar usar contraseñas que hagan referencia a datos fácilmente deducibles como pueden ser: nombres de hijos, mascotas, las fechas de cumpleaños, etc.

6. Si se escriben las contraseñas en un papel hay que ser prudente y no dejarlo en un lugar visible ni cerca del ordenador.

7. Se pueden guardar las contraseñas para recordarlas en un documento de texto que esté cifrado o también en servicios online que ofrezcan la posibilidad de cifrar el contenido.

8. En las preguntas del proceso de recuperación de contraseñas se debe evitar dar información personal conocida por muchas personas.